Síndrome de PROCUSTO

Actualizado: 16 de dic de 2019


Procusto o Damastes, conocido como el estirador, el avasallador o el controlador. Según la mitología griega era hijo de Poseidón. Usaba su fuerza descomunal para que los huéspedes de su posada se ajustaran, a como dé lugar, a su cama de hierro, con el fin de brindarles comodidad. No obstante, dicho afán contemplaba el cortar las piernas a aquellos que sobresalían de la cama; o el estiramiento hasta desmembrar a los más bajos de estatura.

PROCUSTO, EN LA MITOLOGÍA GRIEGA:

Era el cruel dueño de una posada en la región de Ática, a medio camino entre Atenas y Eulesis, dónde se celebraban los ritos misteriosos de las diosas Deméter y Perséfone. Procusto tenía un peculiar sentido de la hospitalidad; secuestraba viajeros y les proveía de una generosa cena para posteriormente invitarles a pasar la noche en una cama más bien especial. Procusto quería que la cama se ajustase perfectamente al viajero. Aquellos que eran demasiado altos, veían como sus


piernas eran cortadas con una afilada hacha, mientras que los que eran demasiado bajos eran estirados hasta ajustarse a las medidas de la cama (su verdadero nombre era Damastes, o Polipemón, pero se le conocía más por su apodo: Procusto, que significa "el estirador").En el más puro sentido de la justicia poética, a Procusto le acabo saliendo el tiro por la culata. Uno de los viajeros resultó ser el audaz e intrépido Teseo quien más tarde daría muerte al Minotauro en su heroica carrera. Después de la acostumbrada cena, Teseo hizo a Procusto tumbarse en su propia cama. Después, para hacerle encajar en la acostumbrada perfección, le decapitó. Teseo de esta forma siguió el método de Hércules de pagar en especie.

En algunas versiones más siniestras, Procusto poseía dos camas, una pequeña y otra grande; así, hacía tumbarse a las víctimas bajitas en la cama grande, y a las víctimas altas en la cama pequeña.

PROCUSTOS EN LA EMPRESA:

Para reconocer mejor la figura del Procusto en una organización, suelo realizar una distinción entre dos modelos que tienen ligeras diferencias, ‘Conscientes’ e ‘Inconscientes’ de que lo son:

  1. Inconscientes de que lo son: Directivos y mandos intermedios que no escuchan otras opiniones al entender directamente que su idea siempre va a ser la mejor y son los demás quienes deben adaptarse a ella.

  2. Conscientes de que lo son: Directivos y mandos intermedios que reconocen entre sus subordinados a figuras que pueden hacerles sombra.

CONSECUENCIAS:

Inconscientes de que lo son:

  • Su visión siempre es tan clara que se molestan si se les dice que no tienen razón.

  • No se ponen en el lugar de los demás, aunque creen que sí lo hacen.

  • Suelen hablar de tolerancia, multidiversidad, intercambio de ideas… pero cuando esto se produce no soportan que se den opiniones diferentes a la suya y encuentran cómo criticar o deslegitimar a esa persona.

Conscientes de que lo son:

  • Tienen miedo de ‘jóvenes, nuevos y proactivos’ con conocimientos, capacidades o iniciativas que ellos no tienen.

  • Por ello, limitan las capacidades, creatividad e iniciativa de sus subordinados para que no evidencien sus propias carencias.

  • Son capaces de modificar su posicionamiento inicial ante un tema si ven que alguien opina igual y puede llegar a capitalizar la atención o destacar sobre él si se acepta esa tesis.

CONSECUENCIAS COMUNES:

  • Generan un clima laboral de tensión y estrés.

  • Fuerza las circunstancias para ajustarlas a su propio modelo.

  • No optimizan sus equipos. Priman su visión personal, o incluso sus intereses particulares, frente a la maximización del rendimiento y la eficacia.

  • Deforman, ocultan, interpretan… los datos obtenidos tras un estudio de manera que confirmen su hipótesis previa.

  • No asignan tareas a quienes las harían mejor, cierran su acceso a proyectos en los que destacarían, no les evalúan correctamente en los controles internos…

  • Exigen niveles de Calidad y perfección que, en muchas ocasiones, ni las tienen ellos ni se pueden alcanzar.

  • Por su autoconvencimiento de tener razón, son más proclives al lanzamiento de productos o servicios que exigen una cierta adaptación del usuario. Esto puede traer éxitos momentáneos si lo que se aporta también es novedoso y atractivo, pero si no se ha procurado adaptarse totalmente a lo que precisa el mercado la competencia pronto lo clonará adecuándolo al consumidor/cliente y llevará al fracaso a quien lo creó.

Nota: Lo Procusto es el ántonimo de lo Ergonómico

#Procusto #síndrome #falsolíder

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Emilio Aragón

Formador & Consultor / Mentor

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