Reestructurar los Mapas mentales

Actualizado: nov 18

Nuevos conceptos no se llevan a la práctica porque chocan con profundas imágenes internas acerca del funcionamiento del mundo...

la flexibilidad posibilita el crecimiento

Imágenes que nos limitan a modos habituales de pensar y actuar. Por esto es necesaria la disciplina de manejar modelos mentales; afloramiento, verificación y perfeccionamiento de nuestras imágenes internas acerca del funcionamiento del mundo, promete ser una decisiva innovación en la construcción de un futuro, esperemos no muy lejano, de estructuras, organizaciones y empresa inteligentes y eficientes.

Nuestros "modelos mentales" no sólo determinan el modo de interpretar el mundo, sino el modo de actuar. Chris Argyris de Harvard, quien ha trabajado con modelos mentales y aprendizaje organizacional durante tres décadas, lo expresa de esta manera:

"Aunque las personas no siempre se comportan en congruencia con las teorías que abrazan, sí se comportan en congruencia con sus teorías en uso; "los modelos mentales".

¿Por qué los modelos mentales son tan poderosos para afectar lo que hacemos? En parte porque afectan lo que vemos. Dos personas con diferentes modelos mentales pueden observar el mismo acontecimiento y describirlo de manera distinta porque han observado detalles distintos. Cuando usted y yo admiramos un cuadro, ambos recibimos los mismos datos sensoriales básicos, pero registramos detalles diferentes. Como dicen los psicólogos, observamos selectivamente.

El problema de los modelos mentales no radica en que sean atinados o erróneos. Por definición, todos los modelos son simplificaciones. El problema surge cuando los modelos mentales son tácitos, cuando existen por debajo del nivel de la consciencia. Este ocultamiento a nuestro yo consciente nos restan capacidades de adopción de nuevos conceptos en nuestra realidad cotidiana, aunque en un primer intento hayamos visto su validez.

Podemos modificar conductas o hábitos, previa motivación para ello, si conocemos su existencia y cómo nos influyen en nuestra vida, tanto para bien como para mal.

Un mapa es una representación gráfica de un entorno: un terreno, una porción de cielo,… no es el entorno mismo -ni el terreno, y tampoco el espacio aéreo- en definitiva, “un mapa no es el terreno”. De forma análoga, el mapa mental no es la persona. Pero tenemos que tener algo muy claro, el mapa mental de un individuo condiciona a este en su conducta y sus elecciones en la toma de decisión (esto se refleja de una forma directa en la comunicación no verbal)

El mapa mental es un añadido a la persona, Tan íntimamente unido a él como consideremos pero no participa de la naturaleza de la persona misma. El mapa mental es la ardua tarea de nuestra existencia; es nuestro aprendizaje y valores inculcados los que van configurando los mapas mentales rectores y de nuestro yo sistémico.

El mapa mental asegura la existencia del individuo

No debemos demonizar el mapa mental como concepto paralizante o inhibidor de lo creativo y nuevo. El mapa mental también hace posible nuestra existencia con el mínimo riesgo asumible para nuestra integridad; “Si algo te va bien no lo muevas”. Entiéndase la i